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I.G.P. Cádiz

I.G.P. Cádiz

I.G.P. Cádiz

La I.G.P. Vino de la Tierra de Cádiz ampara vinos elaborados en la provincia de Cádiz, Andalucía, un territorio con una tradición vitivinícola muy antigua y profundamente condicionado por su proximidad al océano Atlántico.

La influencia atlántica es fundamental. Los vientos procedentes del océano ayudan a moderar las elevadas temperaturas del sur peninsular y aportan humedad al viñedo. Los veranos son cálidos y secos, mientras que los inviernos suelen ser suaves.

La combinación de sol, influencia marítima y vientos permite obtener uvas maduras manteniendo, dependiendo de la zona y variedad, una interesante sensación de frescura.

Una de las imágenes más características de la viticultura gaditana son los terrenos de albariza, suelos muy claros y ricos en carbonato cálcico que tienen una extraordinaria capacidad para almacenar el agua de las lluvias invernales y ponerla a disposición de la vid durante el seco verano.

No obstante, el territorio de la I.G.P. es amplio y existe una mayor diversidad de suelos que en las zonas tradicionalmente asociadas al Marco de Jerez.


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La Palomino es una de las variedades fundamentales de la viticultura de Cádiz. Aunque es mundialmente conocida por su utilización en los vinos de Jerez, también permite elaborar vinos blancos tranquilos, especialmente interesantes cuando proceden de determinados viñedos y suelos.

Pueden mostrar perfiles frescos y secos, con fruta blanca, hierbas, notas minerales y sensaciones salinas.

Entre las tintas destaca especialmente la Tintilla de Rota, una variedad histórica estrechamente vinculada a Cádiz.

Puede producir vinos de color intenso, buena estructura y acidez, con aromas de frutos negros, ciruela, violetas, especias y hierbas mediterráneas.

La recuperación de antiguos viñedos y el creciente interés por esta variedad han contribuido a devolverle protagonismo.

La I.G.P. permite trabajar con una gama amplia de variedades. Además de las tradicionales, encontramos uvas como Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Petit Verdot entre las tintas, y diferentes variedades blancas.

Esta flexibilidad explica la considerable diversidad de estilos que podemos encontrar bajo la indicación.

A diferencia de Jerez-Xérès-Sherry, aquí encontraremos principalmente vinos tranquilos.

Se elaboran blancos frescos y atlánticos, rosados y tintos que pueden ir desde estilos frutales y jóvenes hasta vinos estructurados y con crianza.

Algunos productores buscan especialmente trasladar al vino la influencia del Atlántico, la albariza y las variedades históricas gaditanas.