La visión de Dom Pérignon se orienta hacia la armonía como fuente de emoción.
Armonía en la que juegan sus valores estéticos y sensoriales: precisión, intensidad, tacto, mineralidad, complejidad, plenitud. Todos los procesos creativos tienen sus limitaciones. La limitación de Dom Pérignon es Vintage : Dom Pérignon solo puede producirse a partir de la cosecha de un único año.
Dom Pérignon está diseñado para enfrentarse al tiempo. Tanto el blanco como, sobre todo, el rosado disfrutan de un gran reconocimiento por su impresionante potencial de envejecimiento.
Triunfo de la no oxidación y del misterio del envejecimiento sobre lías, el vino atraviesa lentas y sutiles metamorfosis.
Hacen falta al menos ocho años en bodega para que Dom Pérignon exprese su primera plenitud.